Uno de los momentos más bonitos del ciclo de la mujer es el embarazo. Sentir en tu propio cuerpo como se gesta la vida de tu hijo es uno de los mejores regalos que la naturaleza puede ofrecerte.

Durante la gestación es muy importante nutrir nuestro cuerpo para poder aportarle a nuestro “bebé” todo lo necesario para que se desarrolle correctamente.

El embarazo es un periodo en el que ocurren una serie de cambios a nivel orgánico. Tenerlos en cuenta es importante porque así se entienden la mayoría de síntomas que tenemos durante estos meses.

¿Qué ocurre en nuestro cuerpo?

  • Disminuyen las secreciones gástricas y la motilidad estomacal e intestinal, provocando así los conocidos ardores y el estreñimiento.
  • Las sustancias potencialmente tóxicas para el feto son eliminadas a través de las náuseas y los vómitos.
  • Aumenta el volumen sanguíneo, diluyendo las sustancias que se encuentran en la sangre, echo que provoca la posible anemia y la retención de líquidos.
  • Las sustancias nutritivas para el feto aumentan en la sangre de la mamá, pudiendo provocar diabetes o colesterol.

Es por ello que durante la gestación es muy importante ser conscientes con la alimentación. Entonces, ¿Qué puedo comer durante el embarazo?

  • La alimentación en el embarazo será LO MÁS NATURAL POSIBLE, libre de contaminantes y aditivos. El alcohol, el café y el chocolate, al igual que otros excitantes deberían evitarse porque pasan al feto e influyen en la absorción de nutrientes. Los edulcorantes artificiales, aspartamo, sacarina (chicles sin azúcar) y todos los alimentos que contengan aditivos son tóxicos para el feto y para la madre, deberían evitarse.
  • Es importante que sea EQUILIBRADA. La dieta estará basada en un 50% de cereal (pasta, mijo, quinoa, arroz), un 25 % de verdura cocinada o cruda, y un 25 % de proteína (pescado azul o blanco, legumbre o carne de ave). Es importante también el consumo de fruta de la estación, dejándose llevar por la que más apetezca.
  • Durante el embarazo aumentan las necesidades de calcio, hierro y proteínas. En este sentido debe desmentirse el mito de que la madre debe de aumentar el consumo de leche para ayudar a la formación de los huesos del feto. El calcio de la leche es el que menos se absorbe, provocando también un medio inflamatorio del organismo no conveniente para la embarazada ni el feto.
  • El calcio y el hierro lo podemos suplementar a partir de algas, lentejas, brócoli, semillas de sésamo; y aumentar la cantidad de proteínas de fácil asimilación como el pescado y la carne de ave (más recomendada el pavo). También no hay que olvidarse de la vitamina D, imprescindible para la formación del esqueleto del feto, obteniéndose tomando el sol mínimo 10 minutos al día.
  • También es necesario que la alimentación aporte la cantidad necesaria de ácido fólico (lo encontramos en la levadura de cerveza, los vegetales de hoja verde, las legumbres y los cereales integrales) para la formación del feto y de la sangre, y de ácidos grasos esenciales para la formación del cerebro (se encuentran en aceite de primera presión en frío, semillas de sésamo, pescado azul).

Nutrirnos bien es lo mejor que podemos ofrecernos y el mejor regalo que podemos dar a nuestro feto. En el embarazo nosotras, las madres, nos convertimos en la fuente de alimentación de nuestro bebé.

Como estemos nosotras, estará nuestro hijo.

Si queremos lo mejor para él, debemos empezar cuidándonos nosotras.

Estas consideraciones son importantes tenerlas en cuenta, aunque nunca olvidéis:

“Somos mujeres sabias capaces de escuchar a nuestro cuerpo.

Sólo él sabrá realmente lo que necesita”

¡Felicidades futuras mamás!