Siento el retraso en mi nueva entrada de blog. Todo es por un buen motivo, por fin el lunes vio amanecer un nuevo proyecto en el que estoy implicada: www.esferaelearning.com, una plataforma de formación online en Terapias y Desarrollo Personal. Estoy muy contenta al ver todos los progresos a nivel profesional que estoy haciendo, en parte también es gracias a vosotros por estar a mi lado y creer en mí.

Es por este motivo que quiero acercarme cada vez más y compartir mi verdadera historia, así me podréis conocer mejor. Os dejo una parte de mí:

“Días atrás me propusieron hacer un diario emocional donde escribir mi evolución personal y sentimental. Es curioso como he vuelto a conectar con la escritura. Con ella he conseguido desbloquear recuerdos del pasado que aún no tenía aceptados.

De pequeña escribir se me daba bien, conectaba mis sentimientos y los transmitía a través del papel. Me decían que tenía mucha imaginación, que podía llegar a crear mundos que no existían y contarlos como si los hubiera vivido de verdad. ¿Quién sabe? Nos creemos que somos los dioses del mundo y quizá sólo somos una hormiga en un enorme mundo. Quizá estos mundos yo ya los habías visto y sólo estaba recreando mi verdad.

Ahora he vuelto a conectar con sensaciones del pasado. Dicen que nunca los caminos son erróneos y todos los aprendizajes te permiten hacer grande.

Yo durante un tiempo me evadí de mi camino y viví una historia diferente pero, ¿cómo sería ahora si no hubiera dejado de ser aquella niña extrovertida e imaginativa que se comía el mundo?

Supongo que ahora no sería yo y en mi historia YO soy la protagonista.

Hoy me vino a la cabeza un recuerdo de hace unos años. Imágenes que ahora no tenía presentes pero que forman parte de mi película.

Recuerdo el primer día que fui a SETCA. Me sentía sola, sin saber dónde ir. Recuerdo subir toda la calle Balmes hasta más arriba de Diagonal. En mi cabeza no entraba coger el metro, necesitaba quemar para estar tranquila. Llegué al sitio. Una puerta de metal de un edificio antiguo de Barcelona, me sentía perdida, con miedo y recuerdo pensar:

¿Qué hago yo aquí? Si yo estoy bien, no lo necesito.

Una fuerza interna me permitió no dar vuelta atrás y tocar el interfono. Me abrieron y la sensación en mi barriga fue de vacío, como si me estuvieran comiendo por dentro. Subí las escaleras hasta llegar a una puerta abierta,  Pilar me estaba esperando.

Me encontré en un piso precioso con el encanto de las vidas pasadas de la Barcelona de los años 80. Imaginad todo lo que había pasado por allí. Ahora las historias que pasaban eran de chicas y chicos que tenían una batalla con ellos mismos, con su propio cuerpo.

Yo seguía sin identificarme.

Recuerdo la mirada de Pilar, una mirada sincera y dura a la cual no le podías esconder la verdad.

Me invitó a su despacho. En ese momento no recuerdo bien lo que le dije. Yo le expliqué mi “historia” y mis antecedentes. Ahora visto con perspectiva, supongo que le expliqué mi “falsa historia” para que creyera una versión de mi modificada y sana, pero ella tenía demasiada experiencia.

Yo hablaba desde la negación, era la niña perfecta, la que nunca fallaba a sus padres. ¿Cómo podía ser que ahora necesitara ayuda? Siempre me habían enseñado que yo sola podía con todo.

Recuerdo estar nerviosa, no entendía cómo podía estar donde estaba. Parecía un sueño en el que yo decidía pero una fuerza interna me obligaba estar allí.

El momento de la verdad fue cuando Pilar me dijo: Ves al baño a hacer un pipí y te peso.

¿Cómo? Por qué me tenía que pesar si yo ya sabía perfectamente lo que pesaba. Y, ¿por qué tenía que ir al baño?

Me chocó que me acompañara y se quedara en la puerta del baño vigilando. Un baño sin espejo y sin pestillos. ¿Qué pensaba que haría? Quizá lo que había intentado hacer algunas veces…

Luego tocó pesar. Me llevó a un despacho pequeño, recuerdo que era bastante oscuro, aunque esa fue mi apreciación por cómo me encontraba. Allí estaba, una báscula romana impactante. Me invitó a subir pero de espaldas, sin ver lo que marcaba. ¿Por qué tanto teatro si yo estaba bien? ¿Por qué no me preguntó directo el peso si yo lo tenía más que controlado?

Volvimos al despacho y recuerdo las palabras de Pilar como si me las estuviera diciendo ahora:

“Tú eres farmacéutica y te lo puedo decir así. Pesas 48 Kg y tu IMC es de 18. Si sigues así lo siguiente será ingresar”

Un jarrón de agua fría se me cayó encima. La niña perfecta quizá no era tan perfecta ni tan madura. Quizá todo se le había escapado de las manos y ahora sí que necesitaba ayuda.”

Aquí es donde empezó mi proceso de recuperación.  Acepto, tuve anorexia durante unos años pero lo he superado. Lo que fue una batalla ahora es mi trabajo. Estoy contenta de poder ayudar a chicas y chicos que se encuentran en el mismo proceso, porque yo los entiendo.

Entiendo el miedo a comer, el miedo a sentir y el miedo a perder el control. Entiendo la sensación de sentirte sola e incomprendida. Entiendo el no saber qué se ve cuando te miras en el espejo y la sensación de alegría pero vacío cuando ves que pesas menos cada vez.

Ahora acepto quien soy y quien he sido. Acepto y doy las gracias porque ahora veo la importancia de nutrirse, de cuidarse y de quererse.

Todo túnel tiene su salida, y por muy oscuro que lo veas siempre tiene su punto de luz al final. Yo lo encontré, vosotros también podréis encontrarlo.